
Cuando se habla de ética, se
tiende a pensar inmediatamente en la moral, los cuales tiene una relación muy estrecha
sin embargo no es lo mismo, la primera es una rama de la filosofía y la segunda
su campo de acción, la ética establece lo que debe ser. Otro pensamiento que se
presenta al hablar de la ética, es en la corrupción lo cual es correcto
relacionarlas, pero como contrarias una de la otra.
En Guatemala, existen bastos
antecedentes de la corrupción y sus consecuencias, lo cual se puede generalizar
como un mal que existe en la gran mayoría de países de América Latina, algunos
países de Europa y del resto del mundo. Cada región dependiendo de su cultura,
ha realizado esfuerzos para combatir este flagelo, lo cual ha sido análisis
desde varias perspectivas, Vladimir Putin denomino a la corrupción como
“Traición Local” (Shäferstein, 2016).
Otras culturas son tan drásticas que la pena por un acto de corrupción puede
llegar a ser la pena de muerte, como sucede en la República Popular de China.
El comportamiento de un
funcionario debe ser como se escucha su pronunciación, o sea “funcionar”, lo
cual es sinónimo de “actuar”, pero actuar a favor de una sociedad,
independiente del cargo o institución de la cual se desempeña. El funcionario y
empleado público debe actuar siempre en beneficio de la sociedad, donde debe
prevalecer el bien común al particular, pues debe considerarse un honor poder
servirle a un país, a una sociedad, a las personas que llegan a solicitar el
servicio de la institución de la cual representa, pues estos son los que pagan,
a través de sus impuestos, el salario y demás beneficios que los funcionarios y
empleados públicos obtienen, a cambio de un excelente servicio.
La ética influye de la
conciencia hasta llegar a la voluntad, por lo que es determinante que el
funcionario y el empleado público, tenga fuertes principios éticos, para que su
conciencia los tenga presentes en todo momento y que se manifiesten en su
voluntad, o sea en su actuar. Pues cuando el funcionario y empleado público
carece de ética, este tendrá un comportamiento desleal, ante su país, la
sociedad y su institución, lo cual generar daños incuantificables e
inimaginables, ejemplo de ello es la corrupción que existe en Guatemala
específicamente en el área de salud, lo cual ha conllevado a que muchas
personas hayan muerto por el colapso financiero, reflejado en la ausencia de
recursos como medicinas, y que los enfermos la necesitaban.
Por lo anterior, la corrupción
es enérgicamente inaceptable, muestra de ello es que el líder religioso del
cristianismo, el Papa Francisco en una visita a México en el año 2016, se
refirió fuertemente a la corrupción señalando que “Hay que hacer una diferencia entre el pecador y el corrupto. El
primero reconoce con humildad ser pecador y pide continuamente el perdón para
poderse levantar, mientras que el corrupto es elevado a sistema, se convierte
en un hábito mental, en un modo de vida… el corrupto es quien peca, no se
arrepiente y finge ser cristiano. Con su doble vida, escandaliza” (Barranco,
2016).
El Ministerio Público de
Guatemala, ha emprendido una aguerrida lucha contra la corrupción, por lo que
es imperativo que su personal posea un comportamiento ético, leal y a la altura
que Guatemala se merece.
Bibliografía:
Barranco, B. (12 de Febrero de 2016). Proceso.com.mx.
Obtenido de http://www.proceso.com.mx/429812/la-corrupcion-como-pecado
Shäferstein, C. M. (20 de Agosto de 2016). Informador
Publico.com. Obtenido de https://www.informadorpublico.com/corrupcion/como-se-castiga-en-otros-paises-la-corrupcion
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